02 febrero 2017

La pequeña águila que aprendió a ver

Grande es el cielo, profundo y misterioso, lleno de aves magníficas que lo surcan como si del mar se tratara.
¿A caso ser burlan de nosotros en la tierra?
¿A caso quieren herir nuestro sentimientos?
¿O es que quizá se creen superiores? Ellas magistrales y elegante volando por encima de nuestras cabezas e inevitablemente mirando hacia abajo observando los pequeños puntos terrestres arrastrándose con sus inútiles patas a merced de la gravedad.

Al menos eso pensaba yo, sentada en una roca al filo del barranco, con el viento fuerte que generaba un fuerte oleaje.

Usualmente hacia este tipo de monólogos, de todas formas pasaba la mayor parte del tiempo sola.  Sin embargo ese día fue diferente, creí como siempre sentirme única en esa dimensión, pero un pequeño escarabajo, tan verde como una esmeralda cambio mi percepción.

-Tu de que te quejas? A caso no tienes alas?
En frente mío veo un ave casi tan magnífica como las que envidias, pero si me preguntas que observo, te dire que tú a diferencia de ellas estas ciega.

Sus palabras me dejaron muda, ciertamente soy un ave, pero yo podía ver, eso exactamente le respondí...

-Evidentemente puedes ver de lo contrario no podías admirar mi belleza.
Te voy a explicar. Ésas Águilas de allá arriba, ¿sabes que edad tienen? ¿Sabes cuantas horas de entrenamiento necesitaron para vencer la gravedad que ataba sus pesados cuerpos a la tierra? O ¿sabes siquiera el dolor que han tenido que soportar para volverse aves adultas, lo que implica arrancarse el pico?

Mira amiga, como ellas tu tienes las mismas alas, tienes los mismos músculos, incluso tendrás el mismo pico, sin embargo no vez todo eso, te estás encerrando el cascarón de la misera nuevamente ¿y que haces? Esperas a que tu madre te traiga un poco de lo que ella cazó para que puedas crecer.

Cuando aprendas a distinguir las etapas de la vida, cuando aprendas a entender el esfuerzo de los demás y cuando sientas compasión por tus semejantes, en ése momento la niebla de tus ojos se despejará y como tus predecesores tendrás la vista más aguda de todo el reino animal.

No sé ese escarabajo de donde salió ni por que me visitó, pero ese día me dio una de las lecciones más grandes de mi vida, él me enseñó a ver.

Desde ese día, ya sea en el aire, en la tierra o desde un árbol VEO TODO desde una hormiga, hasta un elefante.

Aprendí que cada fase de la vida tiene su encanto y que depende donde enfoquemos la mirada, para descubrir o crear nuestra realidad.

Así fue como pase de ser un águila bebé que se creía ameba a ser un águila bebé que miraba con optimismo presente.

Eso debes hacer tú. Depende de en donde enfoques la mirada para poder crear tu presente. Es tu decisión, crear un presente miserable o uno optimista.

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