02 febrero 2017

Velocidad del sonido

¿Como hablarte, como hacer que mis notas musicales lleguen a ti?

Se preguntaba una vez un pequeño canario que a través del cristal miraba a algunos de sus compañeros de infancia.

Ellos, cautivos por  mano de algún humano egocéntrico, que con tal de satisfacer sus propias ambiciones y deseos, cautiva al que canta para siempre, dándole, con mucha suerte la  posibilidad de mirar al cielo una vez, a través de los barrotes.

Muchas veces ellos olvidaban la maravillosa sensación que da el vuelo, con el viento bajo sus alas y el sol calentando su pecho.
También les costaba recordar la satisfacción de cantar con el corazón, al universo, agradeciendo un nuevo día, fuera este nublado, lluvioso o espléndido.

Al final del día ellos cantaban para darle placer al humano y así poder asegurar su alimento al día siguiente.

Pobres y desdichados mis hermanos que se conforman con una botella de agua estancada y con un pequeño recipiente lleno de granos procesados, ganando peso y olvidando el valor y él sentido de sus alas.

Desechad yo que no puedo hacer nada por ellos, ya que el cristal impide que mi canto incentive el don nato que el creador alguna vez les concedió.

Finalmente después de muchos intentos vanos y de ver que ellos, a pesar de estar libres de su cautiverio, prefirieron seguir permitiendo la explotación incesante  de ese vil humano, decidí marcharme para poder seguir disfrutando de la magnífica realidad que se me había regalado.

Sin parar, cada día me dedicaba a cantar mi libertad, deleitando de paso a animales y humanos que como yo sabían apreciar el maravilloso encanto de la vida.

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